lunes, 10 de septiembre de 2007

Honorable miembros del jurado


Es un papel rojo, y ya es conocido supongo. Es decir, la gente de acá que lo recibe ya sabe perfectamente de que se trata.
Yo ya lo tenía había visto. Lo vi cuando alguna vez le llegó a alguien en la casa donde vivía. Aquella vez, lo miré preguntándome si alguna vez me lo mandarán a mí y mi o como sería pasar por un proceso así.
Una vez más, mi ingenuidad me jugó una mala pasada, yo creí que no podrían hacerme eso. Es que soy totalmente independiente, no tengo sueldo y, si tuviera que estar en la corte de jurado, me perdería de ganar el sustento. Quienes son empleados continúan recibiendo su sueldo, es la ley. Claro que, pensándolo bien, no puedo alegar muchas circunstancias que podrían ayudarme a evitarlo. Por ejemplo; que tengo una familia que mantener, una hipoteca que pagar o algo por el estilo. Igual, creí que sería seria fácil y obvio que yo no puedo pasarme unos días ahí sentado sin generar un ingreso. Especialmente, cuando los demás si están siendo pagados.
Lo cierto es que me llegó el papelito rojo y mandé un email a la dirección que estipulaba el “summons” o citación. La mande así nomás, casi sin pensarlo y con poca explicación. Al día siguiente me contestaron diciendo que no me podían otorgar la excepción y que cuando estuviera ahí hablara con el juez. Como para evitar malentendidos, me mandaron la misma respuesta en papel. Ya no podía tampoco alegar que nunca me llegó. Me daban si, la posibilidad de posponer mi obligación cívica por hasta doce meses. Me dije que mejor lo hacía ahora y listo, aunque consideré la posibilidad de que en un año, estuviera ya viviendo lejos de este país, en otro hemisferio. La idea me estuvo dando vueltas y vueltas y debo admitir que sentía cierta curiosidad por ver como será que estos eventos se desarrollan. Mi curiosidad se veía seriamente afectada por esa bronca de que me obliguen a estar ahí sentado por $10 (diez) dólares por día. Si, eso es lo que “pagan”.

Estuve como dos semanas con bronca y hasta consideré la posibilidad de no ir para nada. Pero me dije que debía evitar problemas en el futuro. Ya me veía encadenado de pies a cabeza en Guantánamo.

Concurrí a mi obligación ciudadana un miércoles. Llegué a las ocho y me dirigí a una gran sala para “jurors” o jurados. Televisión, tarima para dirigir palabras al público, cocinita, muchas maquinitas que venden porquerías y revistas. Se notaba que la gente pasa mucho tiempo en ese lugar. Hay que completarCompletar formularios y ponerse la identificación que en forma de troquelado, viene adjunta en el papel ése ese rojo que te mandan. También, troqueladito, viene un pase para transporte público.de colectivo. Para ir en auto al , el centro, es un lío de tráfico y el estacionamiento es carísimo.

Te hacen sentar y ahí mismito te das cuenta que no sos más que un número. Más tarde me enteraría que éramos más de 130 personas. Pasa una hora y llaman
por micrófono a un grupo que parece que ya estaba ahí por segundo día y que ya habían sido asignados a una corte con nombre de juez y todo. Les indican a que piso deben ir, se levantan y se van. Más tarde me enteraría que esa gente ya había sido asignada a una corte y que tienen que ir a pasar el proceso de elección que yo pasaría más tarde.adelante. Los que no son elegidos, es decir de los 30 que mandan, quedan 13, doce jurados y un suplente. El resto vuelv, volvieron a la sala esa grandota a esperar que terminen los dos días de selección para irse o ser aceptados como jurados en alguna corte.

Ese primer día me enteré que la sala de jurados tiene Internet, tendría que haber llevado mi computadora. Al segundo día ahí estaba, sentadito con la mía.
Te dan muchos recreos y en el almuerzo que fue de dos horas, aproveché. Aproveche para caminar por el centro de Seattle, que casi nunca visito. Mientras uno espera ahí sentado, hay avisos, anuncios y esas cosas. Se la pasan avisandoSiempre dicen que hay mucha demora y piden perdón. Una jueza negra se paróparo en la tarima con micrófono y dio un pequeño discurso sobre los próceres (“padres fundadores”, les dicen), la libertad –ah, siempre esa palabrita, como les gusta- y la importancia de que estemos ahí haciendo un servicio la país y su sistema de justicia.
Al final del primer día lo único que había hecho fue completar un cuestionario de tres páginas. Tuve que dclarar si tengo decir que antecedentes penales tengo y si estuve relacionado alguna vez con algún crimen, ya sea como testigo, o si le pasó a un familiar como víctima o acusado y cosas así. Evidentemente mis respuestas no fueron satisfactorias porque al día siguiente, mi segundo día, me dijeron que estaba sin corte otra vez. No me habían elegido.
La mañana del segundo día se me fue rápido porque ahí estuve haciendo una traducción que me habían mandado. Después del almuerzo, como a la una y media, empezó la verdadera acción como jurado.
Primero anunciandicen nombres por altoparlante y te adjudican un número que se debe ser anotadoanotar en un pequeño formulario. Me llevaron junto a treinta personas al séptimo piso y nos formaron de acuerdo a los números que nos habían dado antes. A cada uno le daban una hoja plastificada con el nombre del juez, número de la corte y el número bien grande que me tocaba como jurado. O mejor dicho, como candidato a jurado. Este número cambiaba todo el tiempo.
Una vez adentro, nos sentamos en ese orden numérico, , es decir, me tocó el puesto lugar 20. Ahí estaban el juez, la acusada, defensora y fiscal, si las . Las dos abogadas eran, mujeres. Además, las chicas de la corte que escriben lo que se dice a velocidad tipo súper rápida y esas cosas. El juez ahí arriba con su toga, entró y nos mandaron a pararnos. Situación ésta que cambiaríacambiaria después. El juez, allá,tipo entre lajóvenes cuarentena y la cincuentena, oriental, muy amable y simpático. Digo oriental pero si alguien se imagina que era extranjero, se equivoca. El, el tipo era bien americano excepto por sus ojos asiáticos, lo que . Pero eso es de lo más normal por acá.
El juez nos dio varias explicaciones y pidió perdón no sólo por las demoras, también por las preguntas que iban a ser de índole más bien personal. También dijo que el caso duraría unos era de dos días más. Lunes y tal vez martes. El viernes, es decir al día siguiente, no había que ir.
Ahí fue que empezó con las preguntas, parecidas a las que hicieron en el cuestionario escrito. Para responder afirmativamentedecir que si, había que levantar el número ése plastificado. El tipo anotaba los números. El juez empezó a preguntar quién que respondían que si. Fue ahí que el juez preguntó quien tenía problemas para servir como jurado teniendo en cuenta los dos días que iba tomar. Era el momento que había estado estaba esperando. Si yo decía que no podía y el juez me daba la excepción me iban a mandar de vuelta a la sala de jurados. Como ya era tarde, tenía buenas posibilidades que no me metan en otra corte. Si después de dos días, ningún juez me elige, estoy libre. Pero estando ahí sentado y viendo como funciona la corte, el juez que me cayó tan bien, tan amable y simpático… en unos pocos segundos, cambié totalmente de idea y decidí quedarme. Si me aceptaban iba a ser interesante. Si no, me iba y ya no había tiempo para otro juez y más preguntas.
Me sentí raro. Había estado Estaba tan seguro que no quería estar ahí, que era una injusticia que a los otros toros les estén pagando el sueldo por estar ahí y a mí no porque no tengo sueldo. Estaba tan seguro que si exponía mis razones no iban a estar interesados en tener un honorable miembro del jurado con incentivo cero.jurado que no quisiera estar ahí. También, había pensado en decir que no entiendo nada. Pero tenía que ser cuidadoso, soy intérprete y eso no lo puedo ocultar. Tal vez podría haberle buscado la vuelta por el lado de la terminología legal. Podría haber dicho que no conocía las palabras del mundo legal.
A continuación, la fiscal y la defensora hicieron preguntas más específicas acerca de nuestras respuestas. La gente hablaba espontáneamente explicando como se sentían sobre los crímenes contra la propiedad y si alguna vez les había pasado algo así. A uno mismo, a familiares o amigos cercanos. Yo tuve que responder un par de preguntas nada más. Por alguna razón (tal vez lo preguntaba en algún formulario) sabían que era argentino. La pregunta directa fue: ¿Cómo es el sistema judicial en Argentina? ¿Se votan los jueces o se designan? Lo mismo después al que era de Eritrea y al israelita. Cuando le preguntó al último de los que dijeron ser “extranjeros”, contestó que era canadiense y que llegó al país de chiquito, no sabía nada de Canadá.
Éramos unos treinta ciudadanos y potenciales jurados. El juez dejó ir a un par de viejas que tenían (o argumentaron) problemas de salud. Y siguió la cosa. Estábamos sentados en los asientos para el público y testigos y otros grupo, en el panel de jurados a la que llamaban “la caja” (the box). Al terminar las preguntas, la fiscal y la defensora empezaron a rechazarexcluir personas. En algunos se veía claro porqué. Alguna opinión que expresaron, algún caso como el de una mujer que le habían matado los padres cuando les entraron a la casa a robar. Otras dos que trabajaban en oficinas de fiscales. A medida que se iban yendo, nos iban acomodando en el “sentando en “the box”.
La acusada, una negrita de unos treinta años, estuvo ahí sentada todo el tiempo. Un poco gordita y vestidita toda bonita de verde con bincha y cara de “quiero caerles bien”, pero no mucho. Supongo que el arte de la agradación será importante en este caso en que nosotros seriamos los encargados de decidir si ella había cometido el crimen que se le imputaba o no.
La verdad, el caso no era muy emocionante que digamos.
Finalmente, la fiscal dijo que no tenía más gente para echar y la defensa también. Fue ahí que me di cuenta que ya estaba constituido el panel de jurados. Todos los que no estaban sentados en este espacio bien delimitadopanel a la derecha del juez, estaban excluidos y debían volver a la sala de jurados. El juez nos hizo jurar que nos íbamos a portar bien con la mano derecha levantada y anunció que la fiscal tenía la palabra. en tono muy parecido a las películas pero con calma, nos
Nos contó como esta chica había ido a la casa de la madre de su exnovio a buscar su correo. Ahí estaban en esa oportunidad, el muchacho con su nueva novia. La acusada, con una piedra, rayó todo el auto, ambos lados del auto, propiedad de la que ahora ocupaba su lugar de novia, para usar deshacerse de esa misma piedra para romper el rompiendo un vidrio del lado del acompañante. Parece que llamaron a la policía y sacaron varias fotos. Los testigos seríanserian el exnovio y su novia actual, dueña del auto vandalizado por esa misma negrita de sonrisita dulce. La defensa descansó, es decir, no dijo nada.
Ahí nos mandaron salir y el juez dice que “rise for the Jury” (de pie ante el jurado) y todo el mundo se parópara, juez incluido. Nos metieron en el cuarto de jurados unos veinte minutos. Los jurados no pueden estar presentes durante deliberaciones y detalles para que no les influya nada de eso, supongo. Parece Esto parece ser práctica normal, nos hicieron esperar en el cuartito de jurados más de una vez. Los jurados, por ejemplo, entran al cuartito y no salen hasta que todos se hayan ido. No hay que mezclar la hacienda.
El juez nos explicó que teníamos que mantener la mente abierta sobre el caso, no podíamos leer nada al respecto en Internet ni en ningún lado. No podíamos hablar con los otros jurados sobre el caso hasta el momento de las deliberaciones. Tampoco con las abogadas, la acusada ni nadie en el edificio que tenga algo que ver con este juicio. Y no es que no se puede hablar del caso, con ellos no se puede hablar para nada. Ni siquiera cruzar saludos, miraditas o sonrisas que podrían verse mal. Durante el fin de semana no podíamos contestar las preguntas que seguramente amigos y familiares nos harían sobre nuestro caso como jurados. Al día siguiente, viernes, no había que estar ahí, el lunes antes de las nueve sí.
Salí de la sala con mi identificación roja de honorable jurado que indicaba que nadie me podía hablar, un paria deambulando por los pasillos. Pensaba que para la las defensa seríaseria difícil probar la inocencia ya que los únicos dos testigos, según la fiscal, estaban dispuestos a decir que la vieron cometiendo el crimen. ¿Habría algún detalle secreto? ¿Un giro inesperado de último momento? ¡qué intriga! Intriga.
El viernes me fui a Ellensburg, una hora y media de Seattle, a una conferencia sobre intérpretes en el estado de Washington.
El lunes volví a la misma corte.
Entramos al cuartito ése y a esperar. Tres jurados llegaron tarde. El café estaba horrible. Yo era el único extranjero, ningún. Ningún negro pero si, una oriental medio oscurita, pero sin acento extranjero.
Nos llevaronllevan a la sala de la corte y todos se pararonparan, hasta el juez. Ahí estaba la gordita acusada de “mischievous behavior” -¿ (¿comportamiento malicioso?-?) o algo así. Las abogadas, el juez y su cohorte. También, en la parte del público, había un negro de corbata y atrás de todo, una negra flaquita pero curvosa,bastante fuertona con pinta de vampiresa. Mi suposición es que eran los testigos; la novia usurpadora y el exnovio.
Nos sentamos y el juez nos saludó.saluda. Nos explicóexplica lo que va a pasar y prometiópromete café de Starbucks que nunca llegó. Había un proyector que habrá sido sería para mostrar las fotos de los daños causados. A los pocos minutos y cuando yo me empezaba a entusiasmar con los detalles y las declaraciones de los testigos que tendrían exclamaciones de “objection!” (¡Protestoprotesto!) y cosas jolivudeanas de ese tenor, nos mandaronmandan de vuelta para el escondrijo y recién una. Una hora y media después, nos fueronvienen a buscar. Nuevamente se pararonparan todos, nos ubicamos y el juez oriental nos informa que la acusada se declaró culpable y que ahí se terminaba todo para nosotros. De vuelta al cuartito. En unos pocos minutos nos dijerondicen que nos podíamos irnos.podemos ir. Se acabó.
Mi suposición es que la defensa esperaba que no se presente a declarar el exnovio. De , de esa manera, la declaración de la novia nueva no sería tan creíble. Pero, se habían presentado, ahí estaban los dos, la cosa se complicaba. No iba a poder zafar, mejor declararse culpable.