Julián se arremangó y acomodó en la silla. Miró por la ventana los árboles pelados del invierno Patagónico y suspirando siguió su relato.
- Si, - lanzó con aire resignado- mi historia es rara, Maria Pía.
Lo mira a Ezequiel y dice con un suspiro:
- No es que me haga el raro, es que así viene la mano. Nací justo el día que los Beatles tocaron en Estados Unidos por primera vez. Mi viejo era egipcio y mi vieja rusa. Pero los dos crecieron juntos en Italia. A veces insultaban en su propio idioma, el que aprendieron de sus padres, pero casi siempre hablaban en dialecto siciliano. Eran indios, de la India, pero blancos, claro. digo, mis abuelos, ¿no? Parece que hay en la India muchos blancos que emigraron hace mucho a la India. Bueno, esos fueron mis abuelos, ¿entendés? Eran blancos, de la India y se fueron a Rusia unos y a Egipto los otros, cuando mis viejos eran chicos. Mis bisabuelos decidieron emigrar a Sicilia y por eso ellos crecieron allá. De ahí ellos, cada uno por su lado, se fueron a vivir a Senegal porque trabajaban en una empresa francesa de cacao. Y se conocieron y fueron a trabajar en un barco. ¿Me seguís?
Julián siguió:
- Trabajaban en ese barco tailandés. Bueno, no, se dice Tai, creo… La empresa creo que era de Tailandia pero por alguna razón, tenia bandera de Taiwán. Decían que, en realidad, era de capitales yanquis. Como Taiwán no estaba reconocido, le ponían la de Hong Kong, a veces, cuando podían. Yo no se si era que estaban en aguas de Sudáfrica o en aguas internacionales, pero era el sur de África. El capitán, que era griego, ¿de que otro país podría ser, no?, me anotó como nacido en Namibia, porque el tipo creía que estaban ahí, llegando a Namibia. Parece que estaba en pedo y no sabía bien ni donde estaba. En realidad, me anotó como Julien. Tocamos tierra en Madagascar y es de ahí que tengo otro certificado de nacimiento. El barco era fabricado en Inglaterra pero la tripulación que era de mayoría irlandesa, no quiso que eso apareciera en el acta porque decían que traía mala suerte. El cura ortodoxo que iba a bordo me bautizó en Ucraniano y en latín, pobre, era buen tipo me dijeron. Al final terminó borracho en el De-efe, en México. La enfermera del barco que hizo de partera, hablaba nada más que francés, de Argelia.
Nos fuimos a Australia y entré con pasaporte italiano. En realidad en Australia, me crió mi niñera, Carmen, una mujer de Argentina que era también actriz. La contrataron mis padres y por años prácticamente viví con ella y su familia en Australia, mientras mis padres viajaban en esos barcos por el mundo. Quise irme a la Patagonia y terminé quedándome como cinco años en Coyhaique, en Chile. Por eso es que hablo así, medio en argentino, medio en chileno…
Y justo, voy a vivir allá, a Seattle y te vengo a conocer y enamorarme de vos, porteña empedernida pero de padres vascos.
- Mira vos… -dijo Ezequiel, como si supiera lo que se venía.
Julián sonrió un poquitito y dijo;
- pasame la sal, man.
Maria Pía, que casi nunca sonreía, dijo sonriendo bajito:
- Chau, loco, ¡que historia más loca!
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