Primer acto
Central de Pedidos Disco Virtual SRL. Buenos Aires, un martes a la mañana.
Una oficina en un depósito medio oscuro, rodeado de un enrejado gris, piso también gris, de cemento. Tres hombres jóvenes de camisa blanca y tres chicas jóvenes con delantales rojos y tarjetas identificatorias con sus nombres. Una de ellas, con la leyenda “supervisora” debajo de su nombre, el nombre no se lee bien. Las otras, sólo la tarjeta con nombres de pila, sin título. Una es Liliana, la otra Clara.
Supervisora (atendiendo el teléfono): Disco Virtual, buenos diasssss…
- (Voz medio cancherita) Che, Langrfflmfra (nombre ininteligible) estoy en Charcas tres-siete-cuatro-cero, es de Virtual, la vieja dice que no pidió nada, no me quiere abrir.
Supervisora
- peráme
Supervisora agarra carpeta con papeles más bien arrugados y desordenados que le alcanza Ana. Pasa hojas, sigue lista con uñas pintadas de rojo fuerte y con varios anillos. Masca chicle despacio. Agarra el otro teléfono, el blanco. Marca rápido, con los movimientos exagerados por las larguísimas uñas.
Segundo Acto
Clienta en la paz de su hogar, martes a la mañana, cinco minutos más tarde.
Suena el portero eléctrico, que es rojo y está colgado de una pared con revestimiento símil madera, en la cocina. Al lado hay un almanaque de la ciudad de Nueva York en tonos sepia del año anterior.
Clienta en camisón toma el tubo y contesta;
- ¡holááá…!
Voz en el portero:
- ¡El pedido de Discooo!!…
Clienta mira al techo y frunce el seño. Piensa rápido:
- Pero… ¡yo no pedí nada!Se queda esperando una respuesta que no llega. Silencio.
Después de unos segundos cuelga y recorre el departamento hasta la habitación donde está el televisor y, con el control remoto, lo prende y pone canal 5 con cierta cara de angustia o preocupación. Está pensando.
¿Será posible que haya pedido algo y me olvidé?, piensa. Pero su pensamiento está lleno de las historias terribles de robos y asaltos que viene escuchando hace poco tiempo. Mira la pantalla donde se ve a un chico con uniforme de reconocido supermercado de la zona que habla por teléfono celular. Pasan transeúntes por la vereda, el chico ocupa el umbral de la entrada del edificio.
Teléfono moderno que suena con sonido electrónico y al mismo tiempo, se prende una luz verdosa. Descansa en una base gris en una habitación bien iluminada con bastantes libros y de alfombra grisácea. Clienta atiende y se escucha una voz del otro lado, es la supervisora.
Clienta:
- ¿Holá?
Supervisora:
- De Disco Virtual, señora. Tiene un pedido y el chico está abajo esperando.
Clienta:
- pero, si yo no pedí nada… (Piensa rápido, no sea cosa que sí haya pedido algo y quede como una boba)
Teléfono moderno que suena con sonido electrónico y al mismo tiempo, se prende una luz verdosa. Descansa en una base gris en una habitación bien iluminada con bastantes libros y de alfombra grisácea. Clienta atiende y se escucha una voz del otro lado, es la supervisora.
Clienta:
- ¿Holá?
Supervisora:
- De Disco Virtual, señora. Tiene un pedido y el chico está abajo esperando.
Clienta:
- pero, si yo no pedí nada… (Piensa rápido, no sea cosa que sí haya pedido algo y quede como una boba)
Supervisora (mira reloj y pone caras mientras se da vuelta a ver quien entra en la oficina):
- Señora, (voz de cansancio y repetición) ¿tiene algún pariente en el exterior?
Clienta:
- Si… (voz entre dudosa y sorprendida)
Supervisora:
- Este pedido viene del exterior (voz de grabación y seguridad que sabe que la afirmación funcionará como para terminar con el asunto)
Clienta:
- Pero… ¿no tengo que pagar nada, no?
(Supervisora con voz de "siempre lo mismo"):
- No, señora, no tiene que pagar nada.
Clienta:
- Ah, bueno… gracias, ya le abro, ¿éh? (Se escucha una sirena a lo lejos), hasta luego.
Supervisora: ¡graciassssss!
Tercer Acto
Clienta está mirando la televisión en canal cinco y lo ve al muchacho con uniforme de supermercado local que está parado en medio del ruido del tráfico de abundantes transporte público y taxis. Una chica de un colegio secundario de la cuadra pasa gritando y la que va al lado se ríe muy fuerte. Las dos llevan polleras grises muy cortitas. El chico está parado en posición medio canchera con las manos en los bolsillos y las sigue con la mirada al pasar.
Supervisora (agarra el otro teléfono y marca):
- Listo Daniel, tocá de nuevo que te abre.
Pendejo medio cancherito:
- ¡bueno!
Clienta camina hasta la cocina y agarra el intercomunicador rojo que acaba de sonar en un chillido sordo. Escucha unos segundos antes de hablar.
Pendejo medio cancherito está parado mirando a las dos chicas de colegio secundario que acaban de pasar. Se escucha una voz en el portero eléctrico:
Clienta:
- ¿estas ahí, querido? ¡Pasá!
Se escucha un chillido eléctrico fuerte y Pendejo Medio Cancherito empuja la puerta y entra al hall del edificio. Camina por la alfombra gris hasta llegar a una puerta, aprieta un botón negro y se enciende una luz roja. Espera el ascensor frente a la puerta de madera con pequeña ventanita con barras verticales. Se mira en el espejo en posición bastante cancherita, se peina y da un paso atrás para verse mejor.
Clienta está en su casa en camisón. Parada en medio de la sala, se mira acercando el mentón al pecho y decide que no está como para abrir la puerta, pero no se quiere cambiar. Suena el timbre y observa al otro lado por la pequeña mirilla de lente convexa ubicada centralmente en la puerta. Ve a Pendejo Medio Cancherito que espera como mirando la nada con un brazo apoyado en la pared y el cuerpo ligeramente inclinado. Tiene una gorra con un círculo en el que se lee DISCO.
Pendejo cancherito resopla bajito, quisiera que la puerta se abriera para terminar rápido. Sostiene una botella de vino envuelta en papel en una mano y un manojo de papeles con el mismo logo que lleva en la gorra, en la otra. Escucha ruidos en la puerta pero no le llama la atención, es la rutina de todos los días; lo están mirando. La puerta se abre y apenas aparece un brazo y un ojo por la puerta entreabierta. Le da el vino y el brazo lo toma para desparecer un momento. Le pasa una hoja amarilla con una X al pie.
Pendejo Medio Cancherito:
- Buen día, me tiene que firmar acá (con acento porteño exagerado).
Clienta:
- Bueno, dame. Decime, querido, ¿dice acá quién manda esto?
Pendejo Medio Cancherito:
- Sí.
(Se escucha el motor del ascensor que hace un ruido fuerte y se va para abajo. Pendejo Medio Cancherito aprieta el botón del otro ascensor inmediatamente)
Clienta:
- Si… (voz entre dudosa y sorprendida)
Supervisora:
- Este pedido viene del exterior (voz de grabación y seguridad que sabe que la afirmación funcionará como para terminar con el asunto)
Clienta:
- Pero… ¿no tengo que pagar nada, no?
(Supervisora con voz de "siempre lo mismo"):
- No, señora, no tiene que pagar nada.
Clienta:
- Ah, bueno… gracias, ya le abro, ¿éh? (Se escucha una sirena a lo lejos), hasta luego.
Supervisora: ¡graciassssss!
Tercer Acto
Clienta está mirando la televisión en canal cinco y lo ve al muchacho con uniforme de supermercado local que está parado en medio del ruido del tráfico de abundantes transporte público y taxis. Una chica de un colegio secundario de la cuadra pasa gritando y la que va al lado se ríe muy fuerte. Las dos llevan polleras grises muy cortitas. El chico está parado en posición medio canchera con las manos en los bolsillos y las sigue con la mirada al pasar.
Supervisora (agarra el otro teléfono y marca):
- Listo Daniel, tocá de nuevo que te abre.
Pendejo medio cancherito:
- ¡bueno!
Clienta camina hasta la cocina y agarra el intercomunicador rojo que acaba de sonar en un chillido sordo. Escucha unos segundos antes de hablar.
Pendejo medio cancherito está parado mirando a las dos chicas de colegio secundario que acaban de pasar. Se escucha una voz en el portero eléctrico:
Clienta:
- ¿estas ahí, querido? ¡Pasá!
Se escucha un chillido eléctrico fuerte y Pendejo Medio Cancherito empuja la puerta y entra al hall del edificio. Camina por la alfombra gris hasta llegar a una puerta, aprieta un botón negro y se enciende una luz roja. Espera el ascensor frente a la puerta de madera con pequeña ventanita con barras verticales. Se mira en el espejo en posición bastante cancherita, se peina y da un paso atrás para verse mejor.
Clienta está en su casa en camisón. Parada en medio de la sala, se mira acercando el mentón al pecho y decide que no está como para abrir la puerta, pero no se quiere cambiar. Suena el timbre y observa al otro lado por la pequeña mirilla de lente convexa ubicada centralmente en la puerta. Ve a Pendejo Medio Cancherito que espera como mirando la nada con un brazo apoyado en la pared y el cuerpo ligeramente inclinado. Tiene una gorra con un círculo en el que se lee DISCO.
Pendejo cancherito resopla bajito, quisiera que la puerta se abriera para terminar rápido. Sostiene una botella de vino envuelta en papel en una mano y un manojo de papeles con el mismo logo que lleva en la gorra, en la otra. Escucha ruidos en la puerta pero no le llama la atención, es la rutina de todos los días; lo están mirando. La puerta se abre y apenas aparece un brazo y un ojo por la puerta entreabierta. Le da el vino y el brazo lo toma para desparecer un momento. Le pasa una hoja amarilla con una X al pie.
Pendejo Medio Cancherito:
- Buen día, me tiene que firmar acá (con acento porteño exagerado).
Clienta:
- Bueno, dame. Decime, querido, ¿dice acá quién manda esto?
Pendejo Medio Cancherito:
- Sí.
(Se escucha el motor del ascensor que hace un ruido fuerte y se va para abajo. Pendejo Medio Cancherito aprieta el botón del otro ascensor inmediatamente)
Clienta:
- ¿Cómo?
Pendejo Medio Cancherito:
- Si, hay. (Alzando la voz)
Clienta:
- Ah, bueno… gracias, querido…
La puerta del departamento se cierra y la escena se oscurece. El muchacho se queda parado de perfil mirando para abajo, esperando que llegue el ascensor.
Telón.
FIN
- ¿Cómo?
Pendejo Medio Cancherito:
- Si, hay. (Alzando la voz)
Clienta:
- Ah, bueno… gracias, querido…
La puerta del departamento se cierra y la escena se oscurece. El muchacho se queda parado de perfil mirando para abajo, esperando que llegue el ascensor.
Telón.
FIN
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