Raúl se llamaba… no, no es. ¿Me levanto y lo sigo? Me pareció que sí era Raúl. No, no se llamaba Raúl. Se llamaba Claudio. ¿Era Claudio? No, la hermana era Claudia, que era mucho más chiquita que nosotros, si. Me acuerdo que la vi una vez en la manifestación, la de semana Santa, la de Alfonsín en Plaza de Mayo, hace ya… ¡hace mucho! ¡Qué lo parió, cómo pasa el tiempo! Está cruzando el puente ya. ¿Es o no es? Y si es, ¿Qué le digo? “Hola, ¿que hacés?, ¿cómo andás, che?
Me va a contar que hizo química, ya lo sabía por la mujer de Pablo, que sí se veían. Me va a decir que tiene hijos, que un par de veces estuvo en Bariloche. Me va a decir lo mismo, me va a decir: “¿en Bariloche estás viviendo?, ¡Chau, qué lindo!” Pero si ni siquiera sé si es o no es. ¿Y si es ése el que tenía esa hermana que vi y reconocí esa vez en Plaza de Mayo?, ...ni siquiera sé como era que se llamaba. Bueno, si ya termina de cruzar el puente y no me levanto a hablarle, ya no me levanto. Ahí está, ya lo cruzó, ya no voy. ¿Me habrá visto? Qué loco, yo no lo vi. Hasta que pasó, pero tal vez él si que me vio a mi antes y pensó lo mismo, pensó "¿para que le voy a hablar?, siempre lo mismo". Al final, siempre me encuentro con los que no quiero ver. Nunca veo a las que estaban rebuenas. Bueno, en aquella época, no, no estaban rebuenas. Pero claro, éramos muy chicos. Pero cuando las vi a los diecisiete, ahí sí, ¡qué buenas que estaban las guachas! Mirá lo que estoy pensando, a esta altura, esas minas deben estar bien casadas, llenas de hijos y regordas. ¿Era Raúl Casafuz ése? ¿O Casafuz era otro, el que era medio amanerado? …Raúl Sánchez… No, me parece que ése era Sánchez de apellido...
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